
¿Cada cuánto tiempo debo cambiar mis lentes o mi indicación?
08 Enero 2026
Muchas personas asumen que solo necesitan cambiar sus lentes cuando ya no “ven nada”. Sin embargo, la visión puede deteriorarse de forma progresiva y silenciosa, haciendo que te adaptes a ver mal sin darte cuenta. Por eso, actualizar tus lentes y tu indicación a tiempo es clave para mantener una buena salud visual y una buena calidad de vida.
La indicación visual no es para siempre
En general, se recomienda realizar una evaluación visual al menos una vez al año, incluso si sientes que ves bien. La indicación puede cambiar por múltiples razones: el uso prolongado de pantallas, el paso del tiempo, cambios hormonales, enfermedades sistémicas como diabetes o hipertensión, o simplemente por la evolución natural de la visión.
En adultos jóvenes, la fórmula puede mantenerse estable por períodos más largos, pero eso no significa que debas saltarte tus chequeos. En personas mayores de 40 años, los cambios suelen ser más frecuentes debido a la presbicia (dificultad para ver de cerca), una condición natural del envejecimiento ocular.
¿Cada cuánto debo cambiar los lentes?
Aunque tu fórmula no haya cambiado mucho, los lentes también se desgastan. Lo ideal es renovarlos cada 1 a 2 años, ya que con el tiempo se rayan, pierden tratamientos antirreflejo o protección UV, y pueden afectar la calidad de la visión sin que lo notes claramente.
Además, la tecnología en lentes oftálmicos avanza constantemente, ofreciendo mejores materiales, filtros para pantallas y mayor comodidad visual.
Señales de que necesitas revisar tu indicación antes de tiempo
No siempre hay que esperar un año. Debes acudir al oftalmólogo si presentas síntomas como dolores de cabeza frecuentes, cansancio visual, visión borrosa intermitente, dificultad para enfocar, ardor o molestias al final del día. En niños y adolescentes, los cambios pueden ser más rápidos, por lo que los controles deben ser aún más constantes.
Lentes de contacto: controles más frecuentes
Si usas lentes de contacto, las revisiones deben ser aún más estrictas. El ojo puede cambiar su tolerancia, y un lente mal indicado puede provocar resequedad, infecciones o inflamación ocular, incluso si “ves bien” con ellos.
Ver bien no es solo cuestión de comodidad
Actualizar tu indicación no solo mejora la nitidez de la visión, también previene el esfuerzo ocular innecesario y protege la salud de tus ojos a largo plazo. Una evaluación visual completa permite detectar cambios tempranos y actuar antes de que afecten tu día a día.
Recuerda: ver bien no siempre significa ver sano. Los chequeos regulares son la mejor inversión en tu salud visual. Solicita tu cita aquí.










