El uso prolongado de pantallas puede provocar fatiga visual, ojo seco y favorecer hábitos que contribuyen al aumento de la miopía en algunos niños.
Se recomienda hacer pausas frecuentes, limitar el tiempo frente a dispositivos electrónicos según la edad y fomentar actividades al aire libre, ya que estas ayudan al adecuado desarrollo visual.
Sí. El estrabismo, también conocido como ojo bizco, puede tratarse y, en muchos casos, obtener excelentes resultados cuando se diagnostica de forma temprana.
Dependiendo de la causa y la edad del niño, el tratamiento puede incluir gafas, terapia visual, parche, toxina botulínica o cirugía. El oftalmólogo determinará cuál es la mejor opción para cada caso.
No siempre. Acercarse demasiado a las pantallas o a los libros puede ser una señal de que el niño presenta un problema de visión, como miopía u otro defecto refractivo.
Aunque no significa necesariamente que exista una enfermedad ocular, es recomendable realizar una evaluación oftalmológica para identificar la causa y, si es necesario, iniciar el tratamiento adecuado.
Algunas señales de alerta incluyen acercarse mucho al televisor o a los libros, entrecerrar los ojos para ver, inclinar la cabeza, frotarse los ojos con frecuencia, presentar dolores de cabeza o mostrar bajo rendimiento escolar.
Sin embargo, muchos niños no presentan síntomas evidentes. Por eso, las revisiones oftalmológicas periódicas son la mejor manera de detectar problemas visuales de forma temprana.
Se recomienda realizar la primera evaluación oftalmológica durante el primer año de vida, incluso si no existen síntomas o antecedentes familiares de problemas visuales.
Posteriormente, la frecuencia de los controles dependerá de la edad del niño, sus antecedentes y la recomendación del oftalmólogo. Las revisiones periódicas permiten detectar alteraciones visuales antes de que afecten su desarrollo o aprendizaje.
La mejor forma de proteger tu visión es mantener un buen control de los niveles de glucosa en sangre, la presión arterial y el colesterol, seguir las indicaciones de tu médico y no faltar a tus revisiones oftalmológicas.
Adoptar hábitos saludables y detectar cualquier cambio de manera temprana ayuda a reducir el riesgo de complicaciones y a preservar la visión a largo plazo.
La retinopatía diabética es una complicación de la diabetes que afecta los pequeños vasos sanguíneos de la retina, el tejido responsable de captar las imágenes que vemos. Con el tiempo, los niveles elevados de azúcar en la sangre pueden dañar estos vasos, provocando sangrado, inflamación o disminución de la visión.
En sus etapas iniciales, la retinopatía diabética suele no producir síntomas, por lo que muchas personas desconocen que la padecen.
En muchos casos, la diabetes puede afectar los ojos sin producir síntomas al principio. Por eso, esperar a notar visión borrosa o pérdida de visión puede significar que la enfermedad ya está avanzada.
La mejor forma de detectar cualquier alteración es mediante un examen oftalmológico completo, que permita evaluar la retina y otras estructuras del ojo antes de que aparezcan síntomas.
Si tienes diabetes, es recomendable realizar un examen oftalmológico completo al menos una vez al año, aunque la frecuencia puede variar según el estado de tus ojos y el tipo de diabetes que tengas.
Si ya existe retinopatía diabética u otra complicación ocular, el oftalmólogo puede recomendar controles más frecuentes para detectar cualquier cambio de manera temprana e iniciar el tratamiento cuando sea necesario.
Sí. La diabetes puede dañar los pequeños vasos sanguíneos de la retina, una condición conocida como retinopatía diabética. También aumenta el riesgo de desarrollar cataratas, glaucoma y otras enfermedades oculares.
Muchas de estas complicaciones pueden desarrollarse sin causar síntomas en sus etapas iniciales. Por eso, es importante realizar revisiones oftalmológicas periódicas, incluso si sientes que ves bien.
Sí. El ojo seco tiene tratamiento y, en la mayoría de los casos, es posible aliviar significativamente los síntomas y mejorar la calidad de vida.
El tratamiento dependerá de la causa y la gravedad de la enfermedad. Puede incluir lágrimas artificiales, medicamentos, cambios en los hábitos diarios y, cuando está indicado, tratamientos avanzados como la Luz Pulsada Intensa (IPL), una tecnología que ayuda a mejorar la función de las glándulas de Meibomio, responsables de producir la capa lipídica de la lágrima y reducir su evaporación.
Sí. Al utilizar computadoras, teléfonos móviles o tabletas durante largos períodos, parpadeamos con menor frecuencia, lo que favorece la evaporación de la lágrima y aumenta los síntomas del ojo seco.
Realizar pausas frecuentes, parpadear de forma consciente y mantener una adecuada lubricación ocular puede ayudar a reducir las molestias.
Aunque pueda parecer contradictorio, el lagrimeo excesivo es uno de los síntomas más comunes del ojo seco. Cuando la superficie del ojo no está suficientemente lubricada, el organismo responde produciendo lágrimas en exceso como un mecanismo de defensa.
Estas lágrimas, sin embargo, no tienen la calidad necesaria para mantener el ojo adecuadamente lubricado, por lo que las molestias suelen persistir. Con el tratamiento adecuado es posible mejorar la estabilidad de la película lagrimal y aliviar los síntomas.
El ojo seco puede causar síntomas como ardor, sensación de arenilla, picazón, enrojecimiento, visión borrosa intermitente o molestias al utilizar computadoras, teléfonos celulares o al permanecer en ambientes con aire acondicionado.
Si estos síntomas son frecuentes o afectan tus actividades diarias, es recomendable realizar una evaluación oftalmológica. Identificar la causa del problema permite indicar el tratamiento más adecuado para aliviar las molestias y proteger la superficie ocular.
La recuperación de la cirugía refractiva suele ser rápida. Muchas personas experimentan una mejoría en su visión desde las primeras horas o durante los primeros días después de la cirugía.
En la mayoría de los casos, podrás retomar tus actividades cotidianas a los pocos días de haberte sometido al tratamiento, incluyendo conducir, trabajar y practicar deporte, siempre siguiendo las recomendaciones de tu oftalmólogo.
No. La cirugía refractiva es un procedimiento indoloro que se realiza con anestesia en gotas, por lo que el paciente permanece despierto durante todo el procedimiento sin sentir dolor.
En el Instituto Espaillat Cabral contamos con la Suite Refractiva de ZEISS, el catálogo más amplio de cirugía refractiva láser disponible en el mundo. Esta integra tecnologías como SMILE PRO, FemtoLASIK, LASIK, PRK y Trans-PRK, permitiendo ofrecer un tratamiento personalizado para cada paciente.
No existe una técnica que sea mejor que otra para todos los pacientes. Cada procedimiento tiene indicaciones específicas y la mejor opción será la que mejor se adapte a las características de tus ojos, tu graduación, la forma y el grosor de tu córnea, así como a tu estilo de vida y necesidades visuales.
Después de una evaluación oftalmológica completa y de realizar estudios diagnósticos especializados, el especialista recomendará el procedimiento que ofrezca la mayor seguridad y el mejor resultado visual para ti.
Sí. La cirugía refractiva utiliza tecnología láser para corregir problemas como la miopía, la hipermetropía y el astigmatismo, ayudando a reducir o eliminar la dependencia de las gafas o lentes de contacto.
La cirugía refractiva puede corregir diferentes problemas de visión, entre ellos:
El tratamiento más adecuado dependerá de una evaluación oftalmológica completa, ya que no todos los pacientes son candidatos al mismo procedimiento.
La única forma de saber si eres candidato para cirugía refractiva es mediante una evaluación oftalmológica completa. Antes del procedimiento, el especialista realizará un examen general de tus ojos y estudios diagnósticos especializados para determinar cuál es la técnica más adecuada para ti o si la cirugía es una opción segura.
En términos generales, los candidatos suelen ser personas mayores de 21 años, con una graduación estable durante al menos un año y córneas sanas. La cirugía puede no estar recomendada en pacientes con ciertas enfermedades oculares o sistémicas, así como durante el embarazo o la lactancia.
Durante la cirugía de cataratas, el cristalino natural del ojo se reemplaza por un lente intraocular (LIO). Existen diferentes tipos de lentes, y la mejor opción dependerá de la salud de tus ojos, tu estilo de vida y tus necesidades visuales.
En el Instituto Espaillat Cabral disponemos de diferentes opciones:
Durante la evaluación preoperatoria, el oftalmólogo estudiará tus ojos y conversará contigo sobre tus actividades diarias para recomendarte el lente intraocular que mejor se adapte a tu estilo de vida y expectativas visuales.
No. Una vez que la catarata se ha extraído durante la cirugía, no puede volver a aparecer, porque el cristalino natural del ojo (que es donde se forma la catarata) ha sido reemplazado por un lente intraocular transparente que no desarrolla cataratas.
Dependerá del tipo de lente intraocular implantado, de las características de tus ojos y de tus necesidades visuales. Muchas personas logran reducir considerablemente su dependencia de los lentes después de la cirugía, aunque algunas continúan utilizándolos para actividades específicas como leer o trabajar frente al computador.
Durante la evaluación preoperatoria, el oftalmólogo explicará las diferentes opciones de lentes intraoculares y cuál es la más adecuada para tu caso.
La recuperación suele ser rápida y muchas personas notan una mejoría en la visión durante los primeros días. Sin embargo, la recuperación completa puede tomar varias semanas, dependiendo de las características de cada paciente.
La cirugía de cataratas es un procedimiento ambulatorio que se realiza con anestesia en forma de gotas. La mayoría de los pacientes no sienten dolor durante la cirugía y pueden regresar a casa el mismo día.
No existe una edad específica para operarse de cataratas. La cirugía se recomienda cuando la pérdida de visión comienza a afectar tu calidad de vida y dificulta actividades como leer, conducir, trabajar o disfrutar de tus actividades habituales.
Hoy en día ya no es necesario esperar a que la catarata "madure". Una evaluación oftalmológica permitirá determinar el momento más adecuado para realizar la cirugía
Las cataratas aparecen cuando el cristalino, el lente natural del ojo, pierde transparencia con el paso del tiempo. Al principio los cambios pueden ser leves, pero progresivamente pueden hacer que la visión se vuelva borrosa o menos nítida.
Algunos de los síntomas más frecuentes incluyen dificultad para conducir de noche, sensibilidad al brillo de las luces, necesidad de cambiar la graduación de los lentes con frecuencia y colores que parecen menos vivos. La única forma de confirmar el diagnóstico es mediante un examen oftalmológico completo.
El tratamiento depende del tipo y la gravedad del glaucoma. Puede incluir gotas oftálmicas, procedimientos con láser o cirugía para controlar la presión intraocular.
El objetivo es preservar la visión y evitar que la enfermedad continúe avanzando. El seguimiento periódico es tan importante como el tratamiento, ya que permite evaluar la evolución y realizar los ajustes necesarios.
Actualmente el glaucoma no tiene cura y el daño que produce sobre el nervio óptico no puede revertirse.
Sin embargo, un diagnóstico temprano y un tratamiento adecuado permiten controlar la enfermedad, reducir la presión intraocular y disminuir significativamente el riesgo de pérdida visual.
Cualquier persona puede desarrollar glaucoma, pero el riesgo aumenta con la edad, los antecedentes familiares, la presión intraocular elevada, la diabetes y algunas enfermedades oculares.
Si perteneces a alguno de estos grupos, es recomendable realizar controles preventivos con la frecuencia indicada por tu oftalmólogo.
Sí. El glaucoma suele avanzar lentamente y, en sus primeras etapas, no provoca dolor ni cambios evidentes en la visión. Por esta razón, muchas personas desconocen que lo padecen hasta que la enfermedad ya ha causado daño.
Las revisiones oftalmológicas periódicas, especialmente después de los 40 años o si existen antecedentes familiares, permiten detectarlo antes de que afecte significativamente la visión.
Un trasplante de córnea suele recomendarse cuando esta presenta un daño importante que ya no puede corregirse mediante otros tratamientos.
No todas las enfermedades corneales requieren un trasplante. Actualmente existen diferentes técnicas, y el oftalmólogo determinará cuál es la más conveniente según la enfermedad, el estado de la córnea y las necesidades visuales del paciente.
Sí. Cuando los ojos no producen suficientes lágrimas o estas se evaporan rápidamente, la superficie ocular pierde lubricación y la córnea puede irritarse.
Esto puede causar sensación de arenilla, ardor, visión borrosa e incluso lesiones en la superficie ocular si no recibe tratamiento. Un diagnóstico adecuado permite identificar la causa del ojo seco y ofrecer el tratamiento más apropiado para cada paciente.
El queratocono no tiene una cura definitiva, pero actualmente existen tratamientos que permiten detener o ralentizar su progresión y mejorar la calidad visual.
Dependiendo del grado de la enfermedad, el tratamiento puede incluir lentes de contacto especiales, crosslinking corneal, anillos intracorneales o, en casos más avanzados, un trasplante de córnea. La mejor opción dependerá de la evaluación realizada por el especialista.
El queratocono es una enfermedad en la que la córnea se adelgaza y cambia progresivamente de forma, provocando una visión borrosa o distorsionada.
Algunas señales de alerta son el aumento frecuente de la graduación de los lentes, dificultad para corregir la visión con gafas convencionales o molestias al conducir de noche. Un examen oftalmológico completo permite confirmar el diagnóstico y determinar el tratamiento más adecuado.
Cuando la retina presenta un desgarro, generalmente puede tratarse con láser o crioterapia para sellar la lesión y disminuir el riesgo de que se desprenda.
Si la retina ya se ha desprendido, suele ser necesaria una cirugía especializada para volver a colocarla en su posición. El pronóstico depende, en gran medida, del tiempo transcurrido desde el inicio de los síntomas, por lo que acudir rápidamente al oftalmólogo es fundamental.
La degeneración macular es una enfermedad que afecta la mácula, la parte central de la retina responsable de actividades como leer, reconocer rostros y apreciar los detalles.
Sus síntomas suelen incluir visión borrosa en el centro, dificultad para distinguir detalles o la percepción de líneas rectas deformadas. Aunque no siempre puede prevenirse, un diagnóstico temprano permite iniciar el tratamiento oportuno y ayudar a conservar la visión durante más tiempo.
Una disminución súbita de la visión siempre debe considerarse una urgencia médica. Puede estar relacionada con un desprendimiento de retina, una obstrucción de los vasos sanguíneos del ojo u otras enfermedades que requieren atención inmediata.
Mientras más rápido se realice el diagnóstico, mayores son las posibilidades de preservar la visión. Si notas una pérdida parcial o total de la visión, no esperes a que desaparezca por sí sola.
Los destellos de luz pueden producirse cuando el humor vítreo ejerce tracción sobre la retina. Aunque algunas veces no representan una enfermedad grave, también pueden ser una señal temprana de un desgarro retinal.
Si los destellos aparecen de manera repentina, especialmente si se acompañan de muchas moscas volantes o de una sombra que avanza sobre la visión, es fundamental realizar una evaluación oftalmológica urgente para descartar lesiones que requieran tratamiento inmediato.
Las moscas volantes son pequeñas manchas o hilos que parecen desplazarse por el campo visual. Generalmente forman parte del envejecimiento natural del ojo y no representan un problema. Sin embargo, si aparecen de forma repentina, aumentan considerablemente o se acompañan de destellos de luz o pérdida de visión, es importante acudir de inmediato al oftalmólogo para descartar un desgarro o desprendimiento de retina.
Personas mayores de 48 años, con presbicia diagnosticada y buena salud ocular, que busquen reducir su dependencia de gafas. La evaluación médica es indispensable para determinar si es la opción adecuada.
No, se aplica anestesia tópica en gotas, por lo que no se siente dolor durante la cirugía.
Muchos pacientes notan la diferencia desde el mismo día de la cirugía. A los 2 días, la mayoría ya disfruta de una muy buena agudeza visual. El proceso de neuroadaptación puede tardar entre 1 y 4 meses.
El paciente puede retomar actividades cotidianas al día siguiente, siguiendo siempre las indicaciones del especialista.